A través mis manos he podido transmitir sensaciones, sentimientos, energía positiva y cariño hacia lo que hago.

 

Con años de experiencia he podido comprender que toda materia viva tiene y transmite energía "el reiki" (energía vital), al combinar este elemento con mi oficio, he consegido hacer disfrutar y disfrutar yo mismo del arte culinario, concretamente del sushi.

 

He crecido junto a las artes marciales, el reiki y la cocina. Japón ha marcado la trayectoria, me ha enseñado el respeto por las bases, por los principios, una sujeción de métrica contante sin desvirtuar la esencia, mi vocación se ha convertido en la filosofía de mi vida.

 

La creatividad es importante cada vez que preparo sushi, pero siempre con ese compromiso de mantener las bases de la cocina japonesa, ya que proviene de una cultura milenaria cuya fuente de sabiduría, para mí, es inagotable, me hace feliz y nutre mi oficio.

 

Disfruto combinando ingredientes como con la música, busco el equilibrio armónico de los sabores, aromas y texturas de cada ingrediente cuando pasan por mis manos y de esta manera, intento hacer vibrar al máximo los sentidos del paladar

El sentir de un itamae